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Navegante solitario alrededor del mundo

En el año 1942 los mares del mundo distaban de ser un lugar seguro. A pesar de sus declaraciones de neutralidad, la República Argentina tuvo que afrontar apreciables pérdidas en la navegación marítima. En el mes de abril de dicho año fué torpedeado el buque-tanque Victoria por un submarino alemán, cuando se hallaba navegando a 300 millas náuticas de la costa norteamericana, a pesar de llevar el pabellón nacional visiblemente iluminado. Afortunadamente, el barco pudo recalar por su propios medios en el puerto de Nueva York. En cambio, el carguero Rio Tercero no tuvo tanta suerte, fué atacado y hundido, también por un submarino alemán.

Las noticias sobre los acontecimientos bélicos se sobreponían a todo otro tipo de información de la época. Así fué que sólo pocos se enteraron que el 27 de junio partiría un pequeño velero desde el puerto de Buenos Aires para iniciar un periplo mundial.

¿Cuáles fueron los motivos del argentino Vito Dumas, de 43 años, para alejarse de su patria para afrontar no sólo los peligros propios de la navegación oceánica sino también los resultantes de un mundo en guerra? AI respecto, Dumas expresó el siguiente razonamiento: Voy, en esta época materialista, a realizar una empresa romántica, para ejemplo de la juventud.

En su Legh II, un velero construído en madera, de 9,55 m de eslora, Dumas tomó rumbo a Africa del Sud, a lo largo de los Cuarenta Bramadores. Tenía  la  intención de valerse de  las corrientes  marinas  prevalecientes  en  los  océanos  Atlántico, Indico y Pacifico, pasando por debajo del Cabo de la Buena Esperanza, Tasmania y el Cabo de Hornos. Téngase presente que en aquella época no se contaba con sistemas de navegación satelital ni con las modernas ayudas a la navegación. Dumas debía valerse de  los rudimentarios medios disponibles y poner a prueba su resistencia física.

Una anécdota revela, empero, con cuanta soltura emprendió esta aventura. AI partir, un amigo le preguntó cuánto dinero llevaba encima. Desconcertado, Dumas sacó su billetera y constató que solamente contenía un billete de 10 Pesos. Y con éso pensás dar la vuelta al mundo? le preguntó el amigo. Dumas replicó: Y donde pretendés que gaste el dinero navegando?. El amigo no supo qué contestarle, pero le entregó diez libras esterlinas en billetes, por las dudas...

El navegante solitario emprendió su viaje rumbo al Este, sin importarle las condiciones climáticas ni la már embravecida. Su peor contrincante fué la falta de sueño y a veces la sed, ya que sus reservas de agua dependían de las ocasionales lluvias. Durante una fuerte tormenta sufrió una seria herida en la cabeza. A raíz de la consiguiente infección comenzaron a acosarlo aluci naciones. En tales condiciones avistó la tierra de Tasmania y procuró acercarse para pedir ayuda. Pero su fuerzas le fallaron y no pudo arriar la vela mayor. Perdida esta oportunidad de reponerse, su barco siguió navegando a todo trapo hacia las abiertas aguas del Pacífico. Le quedaba a Dumas una sola esperanza: poder superar el difícil paso por el Cabo de Hornos y remontar la costa patagónica hasta llegar a su destino. Finalmente lo logró, convirtiéndose en el primer solitario que pasó por dicho Cabo de occidente a Oriente, y después de haber navegado 21.000 millas náuticas durante 274 días pudo arribar nuevamente a Buenos Aires.

Allí lo esperaba una jubilosa recepción y decenas de barcos lo acompañaron a su ingreso por el Rio de la Plata. Miles de personas lo aclamaron mientras era saludado por las autoridades navales.

Pero este entusiasmo fué de corta duración. El mundo tenía otros problemas de los que preocuparse. Durante los 9 meses largos que duró su lucha por la supervivencia en el mar, muchas cosas habían cambiado. Algunos temían la llegada del fin del mundo occidental. Otros, como el escritor austríaco Stefan Zweig, quien se suicidó en su exilio en Brasil, no creían poder sobrellevar el derrumbe de la Europa tradicional. Noticias sobre El Alamein y Stalingrado conmovian la opinión pública. La población argentina se había dividido en dos grupos antagónicos, que apoyaban respectivamente a los bandos en conflicto. El gobierno nacional se vió obligado a decretar el estado de sitio para evitar desórdenes.

La hazaña de Vito Dumas pronto entró en el olvido y el otrora aclamado navegante solitario murió el 28 de marzo de 1965, tal como había vivido: desapercibido. También su legendario barco, el Legh II, fué deteriorándose a la intemperie al no hallar lugar en museo alguno.

Recién después de su muerte, fué públicamente reconocida la inaudita hazaña de Vito Dumas, y su libro Los Cuarenta Bramadores apareció editado en varios idiomas. Lamentablemente no tuve oportunidad de leer este libro, pero Vito Dumas se perpetuó en mi memoria como imagen de un digno ejemplo de fuerza de voluntad y autosuperación.

Vito Dumas, nació el 26 de septiembre de 1900 en el barrio de Palermo de la ciudad de Buenos Aires, Argentina.
Gran navegante y deportista, practicó natación, boxeo, atletismo. Primer navegante solitario en recibir The Slocum award. El 13 de diciembre de 1931 partió de Arcachon (Francia), en su embarcación el Lehg, un 8 metros internacional y luego de 121 días de navegación recáló en el Yacht Club Argentino en Buenos Aires.
El 27 de junio de 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, parte para su hazaña más grande la vuelta al mundo en solitario en el Lehg II. Luego de un año y treinta y seis días, por la temible ruta de los cuarenta bramadores y de tocar los puertos de Ciudad del Cabo, Wellington, Valparaiso y Mar del Plata atravesando el temible Cabo de Hornos arriba el 8 de agosto de 1943 a su querida Buenos Aires que lo recibe con los brazos abiertos.
En septiembre de 1945, Dumas, fiel a su temperamento y con su inseparable Lehg II, decide emprender una travesía más, navegar hacia el Norte, destino: Nueva York, su libro lleva el titulo de su viaje, El crucero de lo imprevisto, Buenos Aires — Montevideo - Punta del Este - Río de Janeiro - La Habana - Nueva York — Caerá — Montevideo - Buenos Aires. No pudiendo recalar en el puerto de Nueva York, ni tampoco y a pesar de ser avistadas Azores, Madeira, Canarias, e Islas del Cabo Verde, concretando de esta forma el doble cruce del Atlántico recorriendo 17.045 millas en 234 días.